Puedes utilizarla en cualquier tipo de cocina, con todas las técnicas culinarias que desees, porque la batería térmica vale tanto para cocer, freír o asar, como para estofar y rehogar los alimentos. Además, utiliza una cantidad mínima de agua y/o grasa.
Este es uno de los grandes valores de una batería térmica, que te permite afrontar casi todas las técnicas culinarias existentes con sus propios recipientes, sin necesidad de recurrir a accesorios distintos, como la sartén para freír, la olla para cocer o el wok para rehogar.
Cocina sin fuego
La ventaja principal de una batería térmica es que cocina sin fuego, ya que los alimentos se cuecen al calor directo muy pocos minutos, y la elaboración se completa fuera del mismo. Generalmente, la cazuela térmica se coloca sobre un soporte, recipiente o bol térmico, donde finaliza la cocción.
Ahorra tiempo y energía
Con recetas concretas, el ahorro energético de la batería térmica puede llegar al 60%, según algunos fabricantes, lo que supone una importante reducción del tiempo empleado en la cocina. Además, el diseño de este menaje suele ser elegante para que quede perfecto en la mesa, y no necesites pasar la comida a una fuente de servicio.
Innovadoras y sorprendentes
Así son las piezas de una batería térmica, ergonómicas, robustas, bellas y llenas de detalles de calidad. Generalmente incorporan paredes y tapas con doble aislamiento, asas atérmicas, fondo de calentamiento rápido, indicador de llenado con varias marcas de capacidad, elemento de seguridad, y soporte, recipiente o bol térmico, donde finaliza la cocción.
Plásticos para la mesa
Un elemento importante de estas baterías es el que sirve para conservar el calor de la cocción. Algunas cuentan con soportes que parecen salvamanteles y otras incorporan boles térmicos de diferentes colores, sobre los que se colocan las cazuelas térmicas en la mesa. Tanto unos como otros están fabricados con diferentes tipos de plásticos, material perfecto para retener el calor acumulado.
Antes de cocinar
Debes seguir estas indicaciones: lava tu batería con agua caliente y jabón, antes de utilizarla por primera vez, y posteriormente, tras cada cocción; en tu cocina a gas, adapta la altura de la llama al diámetro del recipiente; y revisa las tablas de cocción, con las cantidades y tiempos recomendados para los distintos alimentos (vienen con las instrucciones del fabricante).
Metidos en faena
Necesitarás probar tu batería térmica varias veces para acostumbrarte a ella, pero cuando la controles, te resultará muy práctica, porque de la placa irá directamente a la mesa; muy eficiente, por el ahorro energético y de tiempo que representa; y muy saludable, pues gracias a sus características contribuirá a conservar los nutrientes de los alimentos y a potenciar el color y sabor de los mismos.
Sabías que…
En una batería térmica, la comida se mantiene caliente durante un máximo de dos horas, y que al retirar la tapa de la cazuela en la mesa, para servir los alimentos, el vapor del agua condensado no gotea.
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