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Segunda vivienda y calefacción: logra que el frío se quede fuera

Si el tiempo acompaña, en las próximas semanas tendrás la oportunidad de disfrutar de paisajes nevados. Muchas segundas viviendas están pensadas para aprovechar el invierno pero no todos los propietarios se preocupan por su mantenimiento. Te ofrecemos algunos consejos para cuidar la calefacción de estas residencias y lograr que el frío se quede fuera.

Mantenimiento, desde la marcha

Cerrar una segunda residencia requiere de algo de paciencia. Además de afrontar la vuelta a la rutina –y quizá algún que otro atasco en el camino-, hay que ser cuidadoso: estas residencias permanecen vacías varias semanas y pueden surgir problemas de seguridad. Comprobar que puertas y ventanas están debidamente cerradas es vital para olvidarse de sustos por posibles robos. Al mismo tiempo, contribuye a evitar que el frío se instale en el hogar. Procura que la casa se mantenga lo más aislada del exterior que se pueda.

Principal riesgo: tuberías congeladas

Llegar a tu segunda casa para descansar unos días y encontrar las tuberías congeladas puede arruinarte las vacaciones: el hielo no sólo interrumpe el suministro e impide que funcione la calefacción, sino también puede provocar que el tubo estalle por la presión o que se produzcan filtraciones en las paredes. Las tuberías que se encuentran en el exterior y las ubicadas en los pisos superiores son las que tienen más papeletas cuando el frío arrecia.

¿Cómo prevenirlo?

La mejor solución es cubrir las tuberías con un aislante, como la fibra de vidrio. Elige materiales con mucha adhesión y asegura la protección con cinta adhesiva impermeable o silicona. Además, si te ausentas por bastante tiempo, vacía de agua el sistema. Evitarás sorpresas.

Y ¿cómo solucionarlo?

Por muchas precauciones que se tomen, a veces la congelación es inevitable. Una vez hayas localizado las partes afectadas, algo no siempre fácil, se debe aplicar calor en la zona hasta que se deshaga el hielo. Aunque te parezca mentira, incluso un secador de pelo puede ser útil.

Calderas y estufas de gas

Revisarlas es obligatorio. La normativa dicta una periodicidad anual o bianual en función de la caldera o tanque, y de la comunidad autónoma donde se ubique la vivienda. Además,  es recomendable que limpies de forma habitual el dispositivo y prestes atención al manómetro para comprobar si la presión es correcta. Echa un ojo también al color de la llama, pues un exceso de amarillo puede ser indicativo de que algo no funciona de forma adecuada. Lo mejor es que consultes con el manual de instrucciones y, si procede, que avises a un técnico autorizado.

Recuerda además que la caldera no lo es todo: purga los radiadores y, si cuentas con un tanque de gasóleo, de propano o de butano, no te olvides de su revisión periódica y procura retirar el exceso de nieve y suciedad del aparato cada vez que llegues a casa.

Chimeneas en buen estado

Las chimeneas son más que habituales en las segundas residencias. Antes de encender el fuego por primera vez esta temporada, conviene que compruebes que humero y demás conductos están libres de hollín o la inflamable creosota.

Sabías que…

Un buen mantenimiento también prolonga la vida de tu sistema y ahorra energía? En el caso de las calderas, por ejemplo, un cuidado adecuado reduce el consumo hasta en un 15%.

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